Cuatro trayectorias, cuatro historias y una vida compartida con el Real Grupo de Cultura Covadonga
Hay aniversarios que se celebran con una fecha y otros que se construyen a lo largo de toda una vida. Este año, cuatro empleados del Real Grupo de Cultura Covadonga cumplen 25 años formando parte del Club. Son cuatro historias diferentes, unidas por el mismo lugar y por miles de momentos compartidos: pistas, piscinas, entrenamientos, competiciones, actividades y, sobre todo, generaciones de grupistas a las que han acompañado durante todo este tiempo. Cuatro personas que han hecho del Grupo una parte de su vida y que, con su trabajo y su compañerismo, también han dejado una pequeña parte de sí mismas en la historia del Club
Eva, 25 años creciendo junto al Grupo
Hay personas para las que el Real Grupo de Cultura Covadonga es mucho más que un lugar de trabajo. Personas que han crecido entre sus instalaciones, sus actividades, sus compañeros y sus deportistas, y que han ido construyendo, año tras año, una parte de la historia del Club. Eva Fernández González es una de ellas.
Su vínculo con el Grupo comenzó mucho antes de incorporarse a su plantilla. Socia desde los 11 años, Eva ya disfrutaba de algunas de las actividades del Club antes de serlo, especialmente de aquellas excursiones a la nieve que alimentaban una de sus grandes pasiones: el esquí.
Ya como grupista, se inició en las secciones de Voleibol y Tenis. Sería esta última la que acabaría marcando buena parte de su trayectoria. En 1999 comenzó su formación como juez árbitro y, un año después, en el año 2001, con tan solo 22 años, se incorporó a la Sección de Tenis como entrenadora.
Comenzaba así una etapa de más de dos décadas estrechamente ligada a la pista, pero también, y sobre todo, a las personas. Durante 22 años, Eva compaginó su labor como entrenadora y juez en la sección, con una especial predilección por los más pequeños. Una cercanía que también trasladó a los campamentos y campus deportivos del Grupo, formando parte de ellos desde sus primeros pasos, en 2001.
Porque si algo ha caracterizado siempre a Eva ha sido su capacidad para mirar más allá de la pista. Su trabajo también la llevó fuera de las instalaciones del Club, acompañando a los más pequeños en campamentos y actividades, compartiendo con ellos experiencias que iban mucho más allá de la práctica deportiva.
Y entre raquetas y pistas de tenis, Eva nunca dejó de lado su otra gran pasión. Su formación como entrenadora de esquí en la Escuela Española de Esquí de San Isidro le permitió unir sus dos mundos y colaborar también en los cursos de esquí del RGCC. Una muestra más de esa inquietud y esa pasión por el deporte que la han acompañado durante toda su trayectoria.
En 2023 llegó un nuevo capítulo profesional. Eva dio un paso adelante dentro de la organización del Club y pasó a formar parte del equipo de Dirección Deportiva como Coordinadora de actividades, responsabilidad que continúa desempeñando en la actualidad.
Desde entonces, su trabajo se ha ampliado a prácticamente todo el ámbito deportivo del Grupo. Competiciones, eventos, actividades y proyectos de nuestras diferentes secciones cuentan con su implicación y coordinación. Un papel que le ha permitido poner al servicio del Club toda la experiencia acumulada durante estos 25 años.
Pero si hay algo que quienes trabajan a su lado destacan de Eva no aparece en ningún cargo ni en ningún currículum: su compañerismo. Su disposición constante a ayudar, a echar un cable cuando hace falta y a estar ahí para sus compañeros ha convertido su figura en un apoyo para muchos de los empleados del Club.
Veinticinco años después de aquel 2000, Eva continúa vinculada al Grupo con la misma pasión por el deporte y, sobre todo, con ese espíritu de compañerismo que ha marcado cada etapa de su camino.
Porque hay trayectorias que se cuentan en años. Y otras que se cuentan en personas, experiencias y recuerdos compartidos. La de Eva pertenece, sin duda, a las segundas.

Rafa, 25 años haciendo crecer el tenis
La historia de Rafa Fernández Rascón con el Real Grupo de Cultura Covadonga también comenzó mucho antes de convertirse en empleado del Club. Con tan solo 8 años, dio sus primeros pasos en la Escuela de Tenis y, desde entonces, su relación con este deporte y con el Grupo no dejó de crecer.
Fue recorriendo una a una las categorías deportivas del Club, viviendo desde dentro la evolución de un tenista grupista y construyendo, poco a poco, el camino que acabaría llevándole a la enseñanza.
En 1995 comenzó a dar sus primeras clases durante los fines de semana. Eran sus primeros pasos como entrenador, mientras iba compaginando esta labor con su propia trayectoria deportiva. Poco a poco, las horas de enseñanza fueron aumentando hasta que, en 2001, pasó a formar parte del equipo de empleados del Club.
Desde entonces, han sido muchas las generaciones de tenistas que han pasado por sus manos. Entre ellas, algunos nombres que acabarían dejando una importante huella en el tenis español, como Pablo Carreño, Nacho González o Axel Álvarez, a cuya formación Rafa pudo contribuir durante sus primeros años en este deporte. Pero, más allá de los nombres que han alcanzado mayor reconocimiento, son incontables los grupistas que han aprendido con él, han mejorado su tenis y, sobre todo, han disfrutado de este deporte.
Porque la enseñanza de Rafa siempre ha ido mucho más allá de la técnica. Quienes han compartido pista con él conocen bien su manera de entender el trabajo: con paciencia, cercanía y una sonrisa siempre presente.
Durante estos 25 años, se ha convertido en una de las caras más reconocibles y queridas de las pistas de tenis del Grupo. Su buen humor, su amabilidad y esa paciencia que le acompaña en el día a día han hecho de él un compañero y un entrenador muy especial, tanto dentro como fuera de la pista.
Su trayectoria es, en cierto modo, un reflejo de la propia Escuela de Tenis: comenzó siendo uno de aquellos niños que aprendían a jugar en sus pistas y terminó dedicando su vida profesional a enseñar a otros a hacerlo.
Y quizá ahí esté una de las partes más bonitas de estos 25 años: en haber pasado de recibir enseñanzas a ser él quien las transmite, acompañando a nuevas generaciones de grupistas en sus primeros golpes, sus primeros partidos y, para algunos, en los primeros pasos de una trayectoria deportiva que llegaría mucho más lejos.

Israel, 25 años cuidando de los nuestros
El Grupo ha estado presente en la vida de Israel desde que era apenas un niño. Desde los 12 años, siendo socio, pasaba buena parte de sus veranos disfrutando de las piscinas y de las diferentes actividades deportivas. El Grupo ya formaba parte de sus recuerdos de infancia y adolescencia, aunque por aquel entonces no podía imaginar que acabaría dedicando buena parte de su vida profesional a cuidar de sus instalaciones y, sobre todo, de sus deportistas.
Israel recuerda especialmente aquellos años compartidos con sus amigos. Era el más pequeño de la cuadrilla y, mientras veía cómo algunos de sus compañeros comenzaban a adentrarse en el mundo del socorrismo, a él le tocaba esperar. Tendría que cumplir los 18 años para poder empezar a recorrer ese camino.
Sus primeros pasos profesionales como socorrista le llevaron hasta diferentes playas asturianas. Después llegaría una etapa de diez años en el Centro Asturiano de Oviedo, hasta que surgió la oportunidad de regresar a casa. Cuando apareció la posibilidad de incorporarse al Grupo, Israel no dudó.
Comenzó poco a poco, trabajando durante los fines de semana y en los periodos de verano, hasta que terminó afianzándose en la piscina de competición. Allí lleva ya casi 23 años, convertido en una presencia habitual y fundamental para garantizar la seguridad de nuestros nadadores.
Durante todo este tiempo, Israel ha visto pasar por esas calles de piscina a generaciones de grupistas. Ha acompañado entrenamientos, competiciones, madrugones y largas jornadas, siempre desde ese lugar discreto pero imprescindible que ocupa quien está pendiente de que todo esté bien mientras los demás se concentran en dar lo mejor de sí mismos.
Las piscinas del Grupo han formado parte de la vida de Israel desde muy joven. Primero fueron escenario de sus veranos junto a sus amigos, de aquellos días en los que recorría el Club y observaba con cierta admiración el inmenso trampolín de 10 metros de las piscinas exteriores, desde el que, reconoce, nunca llegó a saltar. Años después, aquellas mismas piscinas se convertirían en su lugar de trabajo. Y así, casi sin darse cuenta, aquel niño que disfrutaba del verano en el Club acabó dedicando buena parte de su vida a cuidar de quienes hoy disfrutan de él.
Fuera del trabajo, su pasión por el deporte continúa. El ciclismo, la natación en el mar y las actividades relacionadas con la naturaleza forman parte de su tiempo libre y reflejan esa afición por el deporte que siempre le ha acompañado.
Hoy, unos cuantos años después de comenzar su andadura profesional en el Grupo, Israel continúa siendo una figura imprescindible en nuestras piscinas. Todos los días, durante todo el año, vela por la seguridad de quienes entrenan, compiten y disfrutan del agua.
Y quizá haya algo especialmente bonito en su historia: aquel niño que pasaba los veranos en las piscinas del Grupo terminó creciendo para convertirse en una de las personas que se encargan de que otros niños —y también adultos— puedan seguir disfrutándolas con seguridad.
25 años después, Israel sigue estando ahí. En el mismo lugar que un día disfrutó como grupista, ahora cuidando de los nuestros.

Eva, 25 años acompañando al Grupo desde sus piscinas
La historia de Eva Bango Melcón con el Real Grupo de Cultura Covadonga comenzó cuando el Club todavía tenía su casa en la calle Molino. Desde entonces, han pasado muchas décadas, han cambiado las instalaciones y han sido muchas las generaciones de grupistas que han pasado por sus piscinas, pero hay algo que permanece: Eva siempre ha estado ligada a la natación.
Su relación con el agua comenzó desde muy joven y, con tan solo 16 años, empezó a entrenar a otros deportistas. Aquellos primeros pasos la llevaron a impartir cursillos y también otras modalidades, como el Aquaerobic, mientras iba construyendo una trayectoria profesional que acabaría estando íntimamente ligada a las piscinas del Grupo.
A lo largo de todos estos años, Eva ha acompañado a nadadores de prácticamente todas las edades y modalidades. Desde los más pequeños, en categorías prebenjamín y benjamín, hasta los equipos Máster, pasando también por la natación adaptada. Una trayectoria que le ha permitido compartir sus conocimientos y su pasión por la natación con generaciones y generaciones de grupistas.
Su experiencia tampoco se ha limitado a las piscinas del Club. Eva ha compaginado durante años su trabajo en el Grupo con su labor como monitora en piscinas municipales, ampliando así una experiencia que ha ido mucho más allá de nuestras instalaciones.
También son numerosos los Campeonatos de España en los que Eva ha estado presente a lo largo de su trayectoria, llevando consigo toda la experiencia acumulada durante estos años y formando parte de algunas de las citas más importantes de la natación nacional.
Y, como no podía ser de otra manera, su historia con la natación continúa también en primera persona. A día de hoy, además de seguir ejerciendo como entrenadora, Eva forma parte del equipo Máster del Grupo. Porque después de tantos años enseñando a nadar a otros, todavía disfruta de ponerse el bañador y lanzarse al agua.
Ahora, cuando se acerca el momento de la jubilación, Eva mira atrás y encuentra en el Grupo mucho más que una trayectoria profesional. Encuentra una parte esencial de su vida, una historia construida entre piscinas, entrenamientos, competiciones, compañeros y miles de grupistas.
“Mi vida, la verdad, es que es el Grupo”, reconoce Eva.
Y quizá no haya una frase capaz de resumir mejor todo lo que han significado estos años. Porque para Eva, el Grupo no ha sido solamente el lugar donde ha trabajado durante décadas. Ha sido también el lugar donde ha crecido, donde ha enseñado, donde ha aprendido y donde ha compartido una parte enorme de su vida.
A punto de cerrar esta etapa profesional, queda toda una vida en el agua y, sobre todo, el recuerdo de tantas generaciones de nadadores a las que Eva ayudó a crecer dentro y fuera de la piscina.

Cuatro historias diferentes, cuatro caminos que comenzaron de maneras distintas, pero que comparten un mismo lugar: el Real Grupo de Cultura Covadonga. Eva Fernández González, Rafa Fernández Rascón, Israel Fanjúl Íscar y Eva Bango Melcón suman este año 25 años de dedicación al Club, 100 años de experiencia, esfuerzo, compañerismo y momentos compartidos. Han crecido con el Grupo, han acompañado a generaciones de grupistas y han contribuido, cada uno desde su lugar, a construir el Club que hoy conocemos.